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Rutas de Montaña

Ascensión al Cervino.
29/09/2008

Ascensión al Cervino

Fuente: http://turyciclo.com/2006/09/10/ascension-al-cervino/
Autor: Rafa.

CAPITULO 1º ENTRENAMIENTO Y ACLIMATACIÓN

Cervinia, 15 de julio de 2006.

Después de una noche horrible tirados en un área de servicio de la autopista y acosados por innumerables mosquitos, a primera hora de la mañana llegamos a Cervinia.

El tiempo es bueno y la previsión para los próximos días también lo es, así que sin dudarlo decidimos tirar para arriba con intención de escalar mañana la cara norte del Breithorn, de 4165 metros de altitud. La ruta elegida es la arista del triftji de 900 metros de desnivel. La decepción llega cuando llamamos para reservar y los dos refugios que hay están completos. Implorando nos dan plaza en el refugio “Guía del Cervino” pero nos dicen que tendremos que dormir sobre las mesas del comedor. Aceptamos y para arriba.

Podíamos haber cogido el teleférico del Plateau Rosa, donde esquía la gente en pleno verano, pero decidimos que es mejor curtirse de cara al Cervino. Yo arrastro una infección vírica en el estomago y la subida, de 1500 m de desnivel, se transforma en un suplicio debido a los continuos retorcijones de vientre e intentos de expulsión que se limitan a frecuentes deposiciones descompuestas y exiguas.

A las siete de la tarde nos sirven una cena horrible, impropia de un refugio, y a eso de las 9 nos acostamos con el despertador puesto para las 4.

Yo me temía mogollón de gente en la norte, pero veo que sólo nos hemos levantado nosotros, un guía con su clienta, que van como nosotros a la norte, y cuatro italianos que van a la normal. El resto del refugio duerme porque para hacer la normal no es necesario madrugar tanto.

Astutos, dejamos que el guía y su clienta salgan delante en la oscuridad de la noche, sin acercarnos excesivamente para que el guía no se mosquee. El refugio está a 3450 m de altitud y para entrar en la norte hay que bajar por un agrietado glaciar hasta la cota 3000 y luego remontar hasta la cota 3250, donde comienza la escalada de la arista.

Al principio de la vía vamos pisando los talones a la clienta, pero se ve que el guía no está de acuerdo y acelera para dejarnos lo más atrás posible. Estos comienzos son por rocas fáciles, con algún tramo de nieve, que vamos resolviendo sin complicaciones, hasta llegar al Triftji Plateau, zona plana, a partir de la cual la pendiente aumenta considerablemente. Vemos que el guía avanza por terreno mixto de roca y hielo y, lógicamente seguimos sus pasos. El hielo se presenta muy duro y pronto perdemos las huellas y si miramos hacia arriba tampoco los vemos, por lo que a partir de ahora tendremos que decidir nosotros el itinerario en este caos de roca y nieve en el que nos hallamos. Nos movemos en una pendiente de 50 a 60 grados, pero los tornillos de hielo y los empotradores entran bien, por lo que nos sentimos seguros. Por fin, a eso de las 4,30 de la tarde alcanzamos la cumbre. Fotos, un poco de comida y rápidamente para abajo que no queremos que se nos haga de noche bajando hacia Cervinia. A las 9,45 de la noche entramos en las primeras calles del pueblo reventados. Buscamos desesperados algún sitio donde nos den algo de cenar, pero a estas horas los restaurantes están cerrando y en los bares no dan comidas. Cuando ya nos habíamos resignado a acostarnos y esperar al desayuno, una pizzería se apiada de nosotros y acepta darnos de cenar. Pizza y cerveza abundante restituyen algo nuestros agotados cuerpos.

Ahí van unas fotos.

Vista general de la cara norte del Breithorn

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Inicio de la via

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En la cara norte

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La segunda mitad de la pared

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Uno de los tramos más pendientes.

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La cumbre.

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Cervinia, 18 de julio de 2006.

Ayer fue un día de descanso para recuperarnos de la paliza que nos habíamos pegado en el Breithorn. También necesitábamos hidratarnos y nutrirnos bien para afrontar la subida al Cervino con garantías.

El día amanece despejado y la previsión para los próximos días es buena, tan solo hay un ligero riesgo de tormentas a ultima hora de la tarde. Por lo tanto lo más conveniente es iniciar hoy mismo la ascensión.

El Cervino, Materhorn para los suizos, es el pico por excelencia, el sueño de cualquier alpinista que se precie: Es alto, 4478 m, e inaccesible si no se conoce la técnica de la escalda. Hasta su puntiaguda cumbre llegan cuatro aristas. La más fácil es la Hornli, en la vertiente suiza de la montaña. La siguiente en dificultad es la arista Leone, en la vertiente italiana. Nuestro plan es subir por la Leone y bajar por la Hornli, completando así una interesante travesía en esta imponente pirámide.

A las 8 de la mañana salimos hacia el refugio Carrel, situado a 3835 m de altitud en la arista Leone. La senda pasa por el refugio Duque de los Abruzos y la “Cruz de Carrel”, que conmemora el lugar donde murió este excelente alpinista, primero en ascender al Cervino por la arista italiana, que nos disponemos a escalar. A partir de aquí comienzan las dificultades. Vamos siguiendo los escasos hitos de piedra que marcan la ruta y en un punto nos despistamos tomando un corredor bastante descompuesto que nos obliga a extremar las precauciones. Terminado el corredor el refugio ya está cerca, al que llegamos tras escalar varios tramos verticales ayudados por cuerdas fijas en los pasos más difíciles. Son las cinco de la tarde. El refugio dispone de 40 plazas y aunque no está guardado es bastante acogedor. Somos un total de 14 alpinistas que mañana intentaremos la ascensión.

19 de julio de 2006

A las cuatro de la mañana nos levantamos y cuando salimos a comprobar el panorama vemos que han caído 5 cm de nieve para hacer mas “interesante” la escalada. Esta circunstancia hace que solamente cinco de los 14 escaladores nos atrevamos a afrontar la ascensión en estas condiciones: una pareja de suiza, un italiano que va en solitario y nosotros.

A eso de las 5 y cuarto iniciamos la escalada con la linterna frontal, pero pronto no será necesaria porque el día está aclarando rápidamente. Hace frío y los agarres están tapados por la nieve. Los pasos más complicados están equipados con cuerdas fijas que hacen más segura la ascensión. También encontramos algún punto de anclaje que, además de darnos seguridad, nos confirma que estamos en la ruta correcta. Por delante de nosotros van el italiano y la pareja de suizos. Pronto damos alcance a estos últimos, a los que pasamos, al comprobar que van lentos y que no se orientan demasiado bien. Ellos por su parte se nos pegan “a rueda”, lo cual no nos molesta en absoluto. Así las cosas vamos avanzando más lentos de lo que nos gustaría, pero en las condiciones en que está la arista hemos de prestar mucha atención porque la nieve oculta el relieve y, lo que es peor, el verglás (fina capa de hielo que recubre la roca). Cuando estamos cerca de la cumbre la niebla nos envuelve a ratos y le da a la montaña un aspecto fantasmagórico y sobrecogedor, pero no apreciamos la temida electricidad estática precursora de los rayos. El cansancio, y sobretodo la sed, van mermando nuestra resistencia. También la altitud se aprecia, ya que jadeamos continuamente. Hace un rato que el italiano que va en solitario se ha cruzado con nosotros en su descenso por esta misma arista. A los suizos ya no los vemos pero oímos sus voces a lo lejos. Intuimos la cercanía de la cumbre, la cual alcanzamos casi sin darnos cuenta a las cuatro de la tarde. Estamos solos y la emoción nos embarga, pero somos conscientes de que debemos iniciar el descenso inmediatamente si no queremos que la noche nos alcance antes de llegar a la cabaña Solvai, situada en la arista Hornli. La cumbre del cervino son en realidad dos cumbres separadas por una brecha en la que hay una cruz de hierro. Nosotros hemos llegado por la italiana y salimos por la suiza que es ligeramente más alta.

Al iniciar el descenso, aunque no es muy difícil, no puedo evitar avanzar con un cierto temor al recordar que fue aquí, en esta áspera pendiente, donde perdieron la vida cuatro de los seis alpinistas que conquistaron por primera vez esta prestigiosa cumbre en el año 1865. Debían estar muy cansados, iban los cuatro encordados, resbaló uno de ellos y arrastró a sus compañeros, precipitándose 1000 metros por la cara norte. También somos testigos de un rescate con helicóptero de dos escaladores que al parecer han caído unos 300 m por debajo de la cumbre. Rapelando los tramos más empinados y destrepando el resto vamos bajando lentamente, mientras el crepúsculo llega y la noche amenazante se nos quiere echar encima. Es con estos últimos rayos del sol cuando tengo el privilegio de presenciar el fenómeno atmosférico denominado “efecto de Broken”, consistente en que tu sombra y la de la arista en la que te encuentras se proyecta sobre la niebla, a la vez que un pequeño círculo con los colores del arco iris rodea tu figura. Quise fotografiarlo, pero la imagen se desvaneció inmediatamente. En mi recuerdo quedará para siempre este instante mágico. No vemos el refugio y ya estamos resignados a hacer un vivac, cuando de repente, casi de noche, nos tropezamos con la puerta. Estamos salvados, pasaremos una noche más que confortable a 4000 metros. A los suizos hace rato que les hemos visto iniciando el descenso. No consiguieron llegar al refugio.

20 de julio de 2006

A las 5 de la madrugada reiniciamos el descenso. Pronto empezamos a cruzarnos con las numerosas cordadas que suben por la ruta normal, muchas de ellas con guía, y a eso de las 11 llegamos al refugio Hornli, situado en la base de la arista, a 3260 m. Cerveza y agua abundante permiten recuperarnos un poco. Pero aún no hemos terminado, estamos en Suiza y tenemos que llegar hoy a Cervinia, así que pronto nos ponemos en marcha. Debemos subir a un collado a 3500 m realizando una expuesta travesía sobre hielo y bajar luego unas fuertes pendientes sobre terreno suelto hasta alcanzar la senda que nos lleva a Cervinia a donde llegamos destrozados a las seis de la tarde.

P.D.: Mi compañero de cordada en estas dos ascensiones ha sido mi amigo Paco Ribes, a quien conozco desde mis inicios en este deporte y con quien he compartido otras aventuras anteriormente. Desde aquí mi agradecimiento por haber atendido mi llamada cuando le propuse escalar esta montaña.

Ahí van unas imágenes:

El Cervino visto desde Cervinia

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Llegando al refugio Carrel

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Iniciando la ascensión el día 19, el refugio Carrel al fondo

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Los primeros largos resultaron muy duros por el frio

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La escalada era bastante expuesta

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La nieve cubria la roca y hacía dificil la ascensión

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Más de lo mismo

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A mitad de la arista comenzó a darnos el sol y entramos en calor

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Algunos tramos eran verticales y difíciles por el hielo que recubria las rocas

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La pared no da tregua

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En los tramos finales la niebla nos envolvía a ratos, introduciendo un factor de incertidumbre a nuestra progresión

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El aspecto de la parte final era sobrecogedor

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Paco Ribes en la cumbre italiana

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Rafa Vidaurre en la brecha, junto a la cruz del Cervino. La cumbre suiza detrás

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Destrepando la arista Hornli

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El tercer día las dificultades eran menores, pero estábamos muy cansados

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